El jurado de la raza repasó el trabajo realizado en las pistas de Palermo, destacó el nivel de los pelajes negro y colorado, y analizó las materias pendientes de la ganadería argentina en eficiencia y peso de faena.
En una de las jornadas más concurridas en la pista central de la Exposición Rural de Palermo, Néstor Chiaravalli llevó adelante la difícil tarea de evaluar a la raza Angus, que concentró a una gran parte de los animales presentes en la muestra.
«Fue un día largo pero muy placentero, con un nivel extraordinario en las dos variedades de color. Tuvimos que trabajar muchísimo por la paridad y la calidad de los animales que pasaron por la pista», expresó Chiaravalli tras finalizar la jura de las distintas categorías de terneras.
Al ser consultado sobre el fenotipo seleccionado durante las juras, el especialista fundamentó el criterio aplicado: «Todos los que juramos tratamos de que lo que esté en Palermo sirva para cualquier explotación del país. Buscamos animales productivos que hagan que no nos olvidemos de que el negocio final de todo esto es el bife en el plato del consumidor», enfatizó.
Por último, al evaluar la situación general del sector ganadero como cabañero y productor, Chiaravalli ponderó el posicionamiento internacional de la genética argentina, aunque remarcó objetivos que el país aún debe consolidar. «La ganadería argentina y la raza Angus están muy bien posicionadas en el mundo. Sin embargo, tenemos deberes pendientes: no podemos tener un 62% de destete, hay que aumentar la cantidad de terneros respecto al stock y, sin aumentar el tamaño de la hacienda, debemos elevar el peso de faena», concluyó.







