Una propuesta que busca recuperar los encuentros cara a cara en tiempos dominados por las aplicaciones de citas. La iniciativa reúne a personas con un interés en común y convierte el deporte en un espacio para crear nuevos vínculos.
No importa si se busca pareja, amistades o simplemente ampliar el círculo social: compartir un interés en común suele ser una de las formas más genuinas de conectar con otras personas. Además de facilitar la conversación y generar una sensación de pertenencia, esos espacios compartidos muchas veces terminan convirtiéndose en vínculos que se fortalecen con el tiempo, entre rutinas, recuerdos y nuevas experiencias.
En un contexto donde cada vez aparecen más propuestas para conocer gente fuera de las aplicaciones, muchas personas solteras eligen actividades presenciales que combinan ocio, deporte y socialización. Una de ellas es Match Point, un evento de pádel para solteros que se volvió viral en redes sociales y que muchos ya bautizaron como el “Tinder Pádel”.
La propuesta funciona como un campeonato de cancha libre, aunque el objetivo no pasa únicamente por ganar partidos: entre puntos, rotaciones y tercer tiempo, el encuentro busca que quienes participan también puedan conocerse, charlar y, quizás, generar algún vínculo fuera de la cancha.
“Uno de los jugadores, la vez pasada, me dijo que ya no tenía ganas de ir a una cita. Venir a jugar al pádel con 30 personas que no conocés genera algo mucho más amplio: no solo desde lo sexoafectivo, sino también desde la amistad”, contó Johana Bárcena, creadora del evento (@match.point.caba).
El encuentro reúne a personas que practican el deporte y tienen ganas de conocer gente nueva en un ambiente relajado. Puede surgir un match, aunque no siempre es el objetivo principal ni necesariamente está permitido. Al ingresar, además de recibir un kit saludable, cada participante elige una pulsera de color: roja, amarilla o verde.
La pulsera verde significa “estoy disponible”; la amarilla, “estoy abierto a opciones”; y la roja indica “solo vengo a jugar”. Para Johana, esta dinámica funciona como una forma de romper el hielo y facilita saber hasta dónde puede avanzar el vínculo con la otra persona.
“Dentro de la cancha hay mucha química. Están los que compiten y no regalan nada, y los que vienen más relajados, con ganas de conocer gente. A veces pasa que, cuando no estás jugando, te quedás mirando otras canchas para ver si te gustó alguien más”, explicó.
