Un violento frente de tormentas severas azotó sin piedad a la región centro de la provincia de Buenos Aires durante la jornada de este domingo, dejando un saldo alarmante de calles anegadas, viviendas inundadas y vehículos atrapados. Las ciudades de Azul, Tapalqué y Olavarría se convirtieron en el epicentro de un fenómeno meteorológico que superó ampliamente la capacidad de escurrimiento de la infraestructura urbana en toda la zona.
Los registros pluviométricos oficiales confirmaron que cayeron entre 150 y más de 230 milímetros de agua en un lapso de muy pocas horas, un volumen histórico que provocó el colapso inmediato de los sistemas pluviales y cloacales. Ante este escenario de crisis regional, los respectivos intendentes decretaron la emergencia local y solicitaron desesperadamente a los vecinos permanecer en sus hogares para facilitar el trabajo de los equipos de rescate.
El dramático avance de la inundación en Azul, Tapalqué y Olavarría
El veloz y descontrolado aumento del nivel del agua transformó las principales avenidas y calles vecinales en auténticos ríos correntosos que paralizaron por completo la circulación de la ciudadanía en las tres localidades. En la ciudad de Azul, el alarmante desborde del arroyo homónimo obligó a realizar evacuaciones preventivas urgentes en las zonas ribereñas más bajas y vulnerables, donde el agua ingresó sin freno a decenas de hogares.
Por su parte, en Tapalqué y Olavarría, los relevamientos de las autoridades indican que los barrios periféricos y los asentamientos cercanos a los canales sufrieron las peores consecuencias estructurales. Las familias afectadas reportaron graves pérdidas materiales en muebles y electrodomésticos, mientras las cuadrillas municipales trabajan al límite con bombas de extracción para intentar drenar la inmensa masa de agua acumulada hacia los canales aliviadores.
