Hito de la NASA: el avión supersónico X-59 superó los 1.400 km/h en un vuelo clave para el futuro comercial

X-59 | NASA.GOV

El revolucionario avión experimental de la NASA, el X-59, dio un paso fundamental dentro de la misión Quesst al completar con éxito un nuevo vuelo bajo rigurosas «condiciones de misión». Durante los ensayos, la aeronave alcanzó una velocidad de Mach 1,4 (aproximadamente 1.480 km/h) mientras se desplazaba a una altitud de 16.700 metros (55.000 pies), logrando reproducir con exactitud los parámetros que exigirán sus futuras operaciones en cielo abierto.

Los hitos del laboratorio volador

Este logro se produce a pocos días de que el X-59 marcara su primer hito supersónico. Durante una misión de 81 minutos, al mando del piloto de pruebas de la NASA Jim «Clue» Less, la aeronave despegó y aterrizó en la Base Aérea Edwards, en California, alcanzando una velocidad de Mach 1.1 (unos 1.147 km/h) a una altitud de 13.200 metros.

«Sabes que eres supersónico cuando los indicadores dicen que eres supersónico».

(Jim «Clue» Less, piloto de pruebas de la NASA)

Una salvedad técnica sumamente interesante de estas primeras pruebas es que el X-59 voló escoltado por un caza F-15, cuyo propio estampido sónico tapó el ruido del avión experimental. Debido a esto, la efectividad total de su diseño acústico se terminará de contrastar de manera independiente en las fases venideras.

(Foto: EFE)

Es importante comprender que el X-59 no transportará pasajeros, sino que funciona estrictamente como un laboratorio volador diseñado para cambiar las reglas de la aeronáutica. Su estructura cuenta con características técnicas inéditas:

  • Longitud y envergadura: Mide aproximadamente 30 metros de largo y posee una envergadura de 9 metros.
  • Nariz ultralarga: Ocupa casi un tercio de la longitud total del avión, un elemento clave para dispersar de forma progresiva las ondas de choques.
  • Motor estratégico: Está ubicado en la parte superior del fuselaje, lo que ayuda a dirigir el ruido hacia arriba y no hacia el suelo.
  • Impacto acústico: Gracias a esta ingeniería, el estruendo tradicional se reduce a apenas 75 decibelios, transformándolo en un «golpe sonoro» leve y tolerable.

El problema histórico que busca resolver

Cuando un avión supera la barrera del sonido se produce un ensordecedor estampido sónico, un fenómeno que motivó la prohibición de los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra firme en la mayor parte del mundo. El X-59 retoma la histórica búsqueda iniciada en 1947 por Chuck Yeager a bordo del Bell X-1, pero con un enfoque estrictamente civil y silencioso.

Tras meses adicionales de pruebas de rendimiento, la NASA iniciará la fase más crucial: sobrevolar comunidades reales en Estados Unidos para medir a través de encuestas la percepción del sonido de los habitantes. Estos datos científicos serán entregados a los organismos reguladores internacionales para evaluar el levantamiento de las restricciones actuales. De aprobarse, en el futuro se podrían habilitar vuelos comerciales capaces de unir trayectos como Nueva York y Londres en tan solo 3 horas.

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