Héroe nacional: a 205 años de su muerte, el legado del General Martín Miguel de Güemes sigue vigente en la libertad latinoamericana

Imagen: Facultad de Humanidades UNSE

El caudillo salteño fue un pilar indispensable para el plan continental de San Martín. Al mando de «Los Infernales», defendió la frontera norte de las invasiones realistas con una estrategia de guerra de guerrillas que marcó la historia independentista.

Cada 17 de junio, la República Argentina rinde homenaje al General Martín Miguel de Güemes al conmemorarse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad. La efeméride, instituida oficialmente desde 1999 como el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, evoca el fallecimiento del prócer salteño en 1821, consolidándolo como una de las figuras más determinantes y singulares del proceso de emancipación sudamericana.

Nacido el 8 de febrero de 1785 en Salta, Güemes abrazó la formación militar desde su juventud. Tuvo un rol activo durante la defensa de Buenos Aires en las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, y se plegó de inmediato a la gesta revolucionaria tras los sucesos de Mayo de 1810. Sin embargo, su trascendencia histórica alcanzaría su punto máximo al asumir la gobernación de su provincia natal y ponerse al frente de la resistencia en la frontera norte del actual territorio argentino.

Al mando de un cuerpo de milicias populares integrado por gauchos salteños y jujeños —bautizados históricamente como «Los Infernales»—, Güemes diseñó y ejecutó una innovadora estrategia defensiva conocida como la «Guerra Gaucha». Valiéndose de emboscadas constantes, tácticas de guerrilla y un dominio absoluto de la geografía regional, sus tropas consiguieron repeler múltiples avances del ejército español que intentaba avanzar de forma coordinada desde el Alto Perú.

Esta persistente contención en el norte resultó una pieza de ingeniería política y militar indispensable para el éxito de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Mientras el líder salteño desgastaba las fuerzas realistas y blindaba la frontera, el General José de San Martín dispuso del tiempo y la previsibilidad necesarios para coordinar el Cruce de los Andes y consolidar las campañas libertadoras en Chile y Perú.

El único general caído en combate

El fin de la vida del caudillo norteño llegó a una edad temprana y de manera trágica. El 7 de junio de 1821, durante una sorpresiva incursión de las tropas españolas en la ciudad de Salta, Güemes fue alcanzado por una bala. Pese a la gravedad de su cuadro clínico, pasó sus últimos diez días de vida resguardado en la naturaleza y coordinando la continuidad de la resistencia hasta su fallecimiento, ocurrido el 17 de junio de 1821 a los 36 años.

Este hecho histórico le otorgó una particularidad única en las crónicas de la época: Güemes fue el único general de alto rango del ejército argentino que murió como consecuencia directa de las heridas recibidas en el campo de batalla durante la Guerra de la Independencia. Declarado formalmente Héroe Nacional por el Congreso de la Nación, su figura es recordada hoy en todo el territorio —con especial énfasis en el norte del país— como un emblema imperecedero de patriotismo, audacia y compromiso con la soberanía de los pueblos de América Latina.

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